January 23rd, 2011
Num 8. Amniocentesis
De palabras extrañas a lo largo del proceso recopilas unas cuántas. Lo peor del caso es que el personal médico da por supuesto que ya sabes de que te están hablando y al final, no te preocupes, que lo acabas aprendiendo. Quizás en algún momento dices apiretal por epidural pero, ¿ a quien no le ha pasado ?
De todos esos raros vocablos el primero que me hizo perder lo el sueño fue: amniocentesi.
¿Que hacemos? Perdón, Que hacemos, no. ¿Que hago? Si, porque aunque los hijos son de los dos y la decisión se toma conjuntamente, la madre, siempre és algo más que omnipresente. La madre es la yema del huevo. El motor, la esencia…Y, con la amniocentesis tienes la primera prueba de valor.
Tú estás allí *metamorfeando”, redescubriendo tus instintos, integrada y concentrada en una evolución natural y de repente viene alguien que te dice: -puedo cambiar el futuro. Puedo hacer que todo sea perfecto.
¿Cómo? ¿Es que hay posibilidades de que esto no sea perfecto? ¿ Es que no es ya absolutamente extraordinario.? Tengo dos seres dentro de mi cuerpo que se menean. Dos individuos a quienes les bombea el corazón y tienen hipo, están vivos ¡!!. ¿Qué se supone que tengo que decidir?.
Claro que no quiero un hijo discapacitado, no quiero tener que cuidar un bebé enfermo el resto de mi vida. Pero es que resulta que sea como fuere este ya esta aquí. Un poco tarde el planteamiento, ¿o no? No!! Puedo eliminarlo. Puedo, pero, ¿ seré capaz de hacerlo? Si el resultado de la amiocentesis és bueno entonces habrá sido una decisión valiente, pero, ¿y sinó?
En el primer embarazo de repente me pregunté que haría si los resultados de la amniocentesi fueran malos, decidí no hacerme la prueba
En el segundo me la hice.
Que absurdo, no?
Cuando tienes una edad ya no decides. Los médicos por protocolo dan por hecho la prueba. Tú te puedes negar, está claro. Y yo no me negué. ¿Porqué? Tenía ya dos hijos, una familia con todas sus cargas internas y externas. Intentando de responder con la mano en el corazón diré que no quería cambiar el futuro, de verdad que sería incapaz, pero si que quería preverlo.
Aquí la edad no me hizo mas sabia: Es un rato muy desagradable que, además, entraña un riesgo multiplicado por dos en caso de mellizos. Si hubiera pasado alguna cosa, no me lo hubiera perdonado nunca.
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